Efecto del viento, mar y corriente. Deriva y abatimiento. Viento real y aparente. Barlovento y sotavento. Las condiciones de maniobra de una embarcación se ven afectadas de forma considerable par el efecto del viento y la corriente. El viento actúa sobre la obra muerta del barco y la relación entre la superficie que una embarcación a vela presenta al viento y la correspondiente a la parte sumergida tiene una notable influencia en el modo de acusar sus efectos. La distribución de la superficie de la obra muerta ofrecida al viento tendrá como consecuencia que el barco tienda a llevar su proa o su popa al viento, por lo cual estos efectos habrán de ser tenidos en cuenta al planificar la maniobra

Cuando un barco velero en movimiento esté sometida a la acción de un viento que no incide justamente por la proa o por la popa verá su derrota modificada por la acción de éste. No se desplazará en la dirección de su plano de crujía, sino que seguirá una trayectoria que forma una determinado ángulo con la dirección de dicho plano. Al ángulo que forma esta trayectoria con la línea proa-popa se le conoce como abatimiento. El valor del abatimiento dependerá de la superficie que la embarcación presenta al viento (obra muerta), de la superficie correspondiente a la parte sumergida, de la velocidad de la embarcación y de la intensidad del viento, La corriente es el movimiento de la masa de agua sobre la cual la embarcación flota. El barco, debido a su propulsor, se desplaza en el interior de la masa de agua. Si esta se encuentra quieta, la embarcación se mueve en la dirección que señala su proa siempre que el timón se encuentre a la vía. Por contra, si la masa de agua se mueve por la existencia de una corriente, la trayectoria seguida por la embarcación con respecto al fondo será la resultante de componer ambos movimientos, El ángulo que forma la dirección de la proa con la trayectoria seguida con respecto al fondo se conoce con el nombre de deriva. El valor de este ángulo dependerá de la dirección de la corriente respecto del plano de crujía, de la intensidad de la misma y de la velocidad de la embarcación. El siguiente ejemplo puede facilitar una mejor compresión. Si arrojamos a un río un tronco y un pequeño flotador, ambos serán arrastrados por la corriente con igual velocidad. La corriente afecta igual a una embarcación grande (tronco) que a una pequeña (flotador). Sin embargo, la que disponga de una mayor velocidad vencerá con mayor facilidad a la corriente y sus efectos sobre el movimiento de la nave serán menores que los sufridos por la embarcación más lenta Igualmente, el impacto del oleaje sobre el casco del barco modifica la trayectoria del mismo y su velocidad. Dado que el oleaje no actúa de forma constante, sino intermitente, la embarcación, para seguir una determinada trayectoria se ve obligada a efectuar constantes metidas de timón al objeto de rectificar las desviaciones debidas a la mar. Si la embarcación está realizando una maniobra y por tanto su arrancada es limitada, la dificultad de sostener una trayectoria, constante se ve notablemente incrementada por la acción de la mar. Al planificar una maniobra bajo condiciones adversas de mar deberán tomarse las precauciones apropiadas buscando el ángulo de aproximación bajo el cual la mar tenga menor influencia o incluso suspendiendo la maniobra hasta que dichas condiciones amainen.

Si un observador inmóvil, provisto de una guía náutica y del material adecuado, observarse la dirección e intensidad de un viento, apreciaría las características del viento real. Si el mismo observador realizar sus mediciones situado sobre un móvil (embarcación en movimiento), obtendría la dirección e intensidad del viento aparente. El viento real, como su nombre indica, es el movimiento real de la masa de aire. El viento aparente es el resultado de componer el movimiento del viento real con el movimiento del móvil desde el cual se efectúa la observación. La dirección del viento se aprecia por medio de la veleta, y su velocidad, con un anemómetro. Si la veleta y el anemómetro están situados sobre un muelle, nos indicarán la dirección y velocidad del viento real. Por contra, si los situamos a bordo de una embarcación en movimiento, sus indicaciones corresponden al viento aparente. La dirección del horizonte de la cual procede el viento recibe el nombre de barlovento y la dirección opuesta, sotavento. A bordo, el costado, amura o aleta por la cual la embarcación recibe el viento, se llama costado, amura o aleta de barlovento y el costado, amura o aleta por el cual el viento abandona la embarcación recibe el nombre de costado, amura o aleta de sotavento. Cuando deseemos resguardarnos de la acción de un viento nos colocaremos a sotavento de un obstáculo que nos proteja de su acción directa.